¿Cómo escribir un cuento infantil?

Les voy a compartir mi experiencia al escribir Maru y su amiga Sombra, mi primer libro infantil.

Confieso que desde muy joven me ha fascinado y sorprendido la imaginación que todos los niños tienen y van descubriendo conforme crecen y aprenden. Estoy convencida de que esta imaginación mágica nace de manera natural, pero también soy una fiel creyente de que cuando los cuentos son leídos por los padres, abuelos o familiares a sus pequeños les ayuda a desarrollar mucho más una creatividad llena de fantasía.

Así que yo quería escribir un cuento infantil y tenía que comenzar por algún lado.

Desde hacía ya algún tiempo, rondaba por mi cabeza escribir un cuento para niños. Tenía la idea clara de lo que quería narrar,  pero había que aprender aún muchas cosas.  Entonces el destino jugó a mi favor y puso en mi camino el taller de la escritora Guadalupe Vera: Escribe y publica.

Durante el taller gracias a Lupita por sus conocimientos trasmitidos y debido a la constante retroaliementación de mis compañeras de taller, mi libro fue tomando forma y hoy debo confesar que me siento muy satisfecha del logro alcanzado.  Maru y su amiga Sombra es ahora una realidad.

Desde mi experiencia, les puedo decir que para escribir un cuento infantil es necesario tener ya la idea y conocer a ciencia cierta el tema principal.  Es decir, ¿qué queremos trasmitirle a las niñas y a los niños? ¿qué mensaje queremos brindarles?

Primero es necesario definir la edad de los niños al que irá dirigido nuestro cuento, ya sea preescolar, que corresponde de 2 a 5 años; escolar de 6 a 11 años, o bien adolescentes, de 12 a 18 años. La edad de los niños definirá mucho el lenguaje y la narrativa que utilizaremos. Es importante señalar que un niño quedará atrapado o no desde el inicio del cuento. Por ello tenemos que ser muy claros, pero combinando la profundidad necesaria del tema que queremos abordar con un lenguaje sencillo.

Es primordial tener una narrativa directa, fluida y quitar la paja, es decir, lo que sobra para una narrativa sencilla. Lo complejo del mensaje tiene que tratarse desde el principio, para que los niños puedan entender de una manera clara el mensaje, por muy complicado que sea.

Generalmente, los cuentos infantiles tienen un personaje principal o protagonista. A través de él comunicaremos a los niños el mensaje que queremos transmitirles. Éste puede ser sobre un tema feliz o bien un asunto difícil como la muerte, las pérdidas, la tristeza o la enfermedad; pero siempre es necesario que el proceso narrativo sea amable y tranquilo.

Es muy recomendable que el personaje sea más o menos de una edad similar a quién va dirigido el cuento. Eso ayudará a lograr una conexión inmediata de los niños con nuestro mensaje, se sentirán identificados y fomentaremos un mejor vínculo con nuestros pequeños lectores.

El protagonista debe tener además alguna peculiaridad en su personalidad, ya sea física o de actitud. Por ejemplo: la oveja rebelde, la niña valiente, un gato saltarín o un perro peludo que se niega a que le hagan un corte de pelo.

La estructura básica de un cuento infantil es: inicio, desarrollo y desenlace. Al terminar el cuento, debimos ya haber superado los obstáculos principales que incluimos en la trama. La moraleja o el mensaje debe quedar claro sin necesidad de escribirlo, es decir, debe quedar intrínseco.

Una herramienta muy valiosa que los escritores de cuentos infantiles podemos utilizar es el uso de las “onomatopeyas”, palabras que imitan un sonido, un ruido, o incluso un fenómeno visual con el que se está vínculado semánticamente. Por ejemplo: de los animales, el pollito dice “pío, pío”, la rana dice “croac, croac”,  el gallo dice  “kikirikiki”, la risa “jaja, jeje, jiji” un golpe “¡pum!”, etcétera.

También es importante que el niño utilice sus sentidos durante la lectura y perciba diferentes sensaciones. Para lograrlo, podemos ayudarnos de verbos sensoriales, como sentir el agua fría, observar un lugar era oscuro, o saborear la comida, que estaba riquísima.

Por último, comentaré acerca de la relevancia de las ilustraciones en un cuento infantil, no por ser las menos importantes. Al contrario, desde mi punto de vista, son imprescindibles y en un cuento infantil son la parte primordial.

Es fundamental que las ilustraciones reflejen muy bien al protagonista, el ambiente, apoyen al texto y puedan transmitirle el mensaje al lector, en conjunto con la narrativa. Desde mi opinión, sin ilustraciones o con colores llamativos, no existe un cuento infantil completo.

Ahora les voy a platicar un poquito de Maru y su amiga Sombra. La parte compleja es identificar a esa amiga oscura que se refleja de nosotros mismos, nuestra sombra.  Es la relación que todos los niños tienen consigo mismos y el mundo que los rodea. En este libro encontrarás catorce relatos de Maru y su Sombra, con temas muy importantes que se viven durante la infancia de cualquier niño, como las pérdidas, la importancia de la obediencia y del trabajo en equipo, la compasión, los cambios, los celos y la amistad, entre otros más.

Las ilustraciones son maravillosas y me ayudaron muy bien a reflejar a sus protagonistas. Espero que pronto tengas la oportunidad de disfrutar del mundo de Maru y su amiga Sombra.

Gaby Trejo Rodea

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