¿Por qué un profesional debe diseñar mi libro y portada?

¿Has pensado cuál es la verdadera diferencia entre un libro exitoso y uno que no lo es? Descúbrelo aquí.

Esta pregunta es un clásico entre los autores independientes, pues muchos de ellos piensan que pueden encargarse de todo y auto-editarse y auto-diseñarse. No diremos que no es posible, en algunos casos funciona, pero en la mayoría no, por una razón muy simple: los escritores están centrados en su obra, para ello desarrollaron muchas habilidades de escritura, planeación e investigación. Eso está perfecto, pero no tienen desarrolladas habilidades de diseño ni de edición, simplemente porque su foco está centrado en el contenido de su creación.

De hecho, a los autores en general les cuesta mucho ser objetivos con lo que han creado, su perspectiva está sesgada y eso les impide ver con ojos nuevos las oportunidades para comunicar gráficamente su obra.

Un diseñador editorial, en pocas palabras, presenta la información y contenido de la mejor manera posible; esto significa dos cosas: por un lado funcionalidad y por el otro belleza. El diseñador busca las dos. Por eso, como bien mencionan los profesionales, el diseño editorial “combina oficio y creatividad, convirtiéndose en la estructura en la que se basa un discurso…”

Existe entonces una simbiosis entre contenido y diseño: un buen libro no sólo tiene sustancia, sino que además tiene un aspecto que comunica esa relevancia y pertinencia para el lector. Por eso es tan fundamental el trabajo del escritor, el editor y el diseñador editorial.

Muchas personas que desconocen el oficio del diseñador piensan y dicen que es un trabajo subjetivo, de puro gusto y no es así. El oficio, como todos, tiene reglas y principios que aplican los profesionales tanto en los interiores del libro como en la portada, que es la reina del diseño editorial. Les dejamos algunos de esos principios para que vean lo importante que es la labor del diseñador editorial: armonía, balance, dinamismo, ritmo, proporción, escala y síntesis (quizá el más importante de ellos).

Otros piensan también que el diseño editorial puede ser genérico: que una misma maquetación o diagramación, tipografía, caja de texto, retícula puede aplicarse a todos los libros que no lleven imágenes. Pero no es verdad, el buen diseñador leerá y entenderá la sustancia del libro y hará una traducción a lenguaje gráfico y editorial para proponer algo que sea único, pues cada libro lo es. El editor suele ayudar mucho en este proceso al plantear conceptos e ideas, y en el caso de los autores independientes o autopublicados serán ellos los que inicien un diálogo con el diseñador asignado. Así lo hacemos nosotros.

 

El aspecto creativo del diseñador, el ojo y la propuesta, son muy importantes pues el libro (físico) y su materialidad son muy importantes, es decir, el tipo de formato, papel, acabados, impresión y encuadernación. En el caso de YoPublico existen varias opciones para nuestros libros físicos, sobre todo en cuanto a formatos y acabados.

Para cerrar, debemos decir que el diseño tiende puentes entre el autor y sus lectores, caminos que le permiten al lector disfrutar a nivel visual y material la experiencia de la lectura de un gran contenido.

Esa experiencia también debe funcionar en el terreno físico: un libro de unas medidas imposibles para tener en las manos será para ver y disfrutar, pero no para llevar en el bolso y leerlo en el metro o el camión. De manera que el buen diseño editorial permite que una historia se lea, disfrute e interprete; para ello el profesional crea y recrea una estructura única para ella.

Para esta nota consultamos:

– Estamos hablando de Diseño Editorial. Ary Viction, Index Book, 2004.

– Publicar con calidad editorial. Cuatro pilares de la producción de un libro. Mariana Eguaras, Malaquita Ediciones, 2017.