Las 25 fases por las que todo escritor pasa al hacer su primer libro

Cuando la pasión por escribir inunda el ser de un posible gran autor miles de emociones se conjuntan y la felicidad llena su ser. Pero, ¿Qué pasa 200 páginas después? Aquí un pequeño resumen de ello.

A pesar de que pareciera que la acción de crear implica un cierto grado de subjetividad el proceso creativo en el que se ve sumergido cualquier creativo responde a un método lineal y con pasos a seguir. Graham Wallas por ejemplo, definió en 1926 las fases que él consideraba que incluía el crear. En dicho proceso se encuentra:

La preparación – Es una fase de trabajo y esfuerzo en la que recogemos información sobre el problema a resolver o la tarea a realizar. Esta fase es consciente y voluntaria.

La incubación – Aquí suceden una serie de sucesos preconscientes e incluye olvidarse un poco del problema, en búsqueda de una mejor solución.

La iluminación – Como su nombre lo indica, es el momento en que la solución llega a nuestra mente para ejecutarla.

La verificación – En esta fase se hace uso del pensamiento analítico para que esa idea sea algo más que un elemento ficticio y se convierta en una realidad.

Pero ¿Qué pasa en el tema emocional? ¿Existe algún decálogo o serie de emociones por las que un creativo pase? En el caso de los escritores, Chuck Wendig, autor de 250 things to know about writing, describe el proceso emocional a través de 25 fases que van desde algunas sumamente positivas, hasta otras en las que hay que tener precaución, ya que ahí podría perderse la motivación original de nuestra pasión por ser escritor. La lista inicia con:

  1. Todo es maravilloso.
  2. Todo es excremento nuclear y parece que nada funciona.
  3. Todo me distrae.
  4. Todo me molesta.
  5. No me preocupo, porque parece ser que estoy haciendo cosas relacionadas con escribir (auto-engaño número 1).
  6. Las páginas en blanco ahora son mi miedo más grande.
  7. Al parecer cometí un grave error en la historia, y ya nada tiene sentido, pero no pienso repararlo.
  8. Creo que di mal la vuelta en Albuquerque.
  9. Las cosas ya no tienen sentido.
  10. El conflicto de la historia se perdió, pero eventualmente “pasará” (o al menos, eso creo).
  11. Jamás debí pensar en ser escritor.
  12. Escribí cuatro palabras hoy.
  13. Escribí cuatro mil palabras hoy.
  14. Ya no hay vuelta atrás.
  15. Meh.
  16. Amo esta línea, ahora todo tiene sentido.
  17. Se leía mejor en mi cabeza.
  18. Odio a este personaje (aunque sea el principal).
  19. Amo a este personaje (aunque sea el antihéroe, no quiero que muera).
  20. Jamás pensé que este pequeño cambio se convertiría en el conflicto de mi historia. 
  21. ¿No sería mejor si. . . .?
  22. No, definitivamente eso no funciona (ni las otras cincuenta ideas anteriores).
  23. Tengo ya 5,000 palabras escritas, puedo terminar la historia, o puedo hacer esto una saga interminable de eventos.
  24. Ahora todo tiene sentido.
  25. Se acabó el juego.

Así que combinando estos dos procesos, podemos resumir que la montaña rusa de la vida de un libro comienza y termina con la paciencia de un escritor, sin embargo es la perseverancia por ver las ideas vueltas realidad el factor en común que todos aquellos grandes escritores comparten de verdad (y las 25 emociones anteriores también).